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En 2025 hubo 329.011 titulados en educación superior, la mayor cifra desde que se tiene registro

El Servicio de Información en Educación Superior (SIES), de la subsecretaría homónima del Mineduc, lanzó recientemente su Informe 2025 de Titulación en Educación Superior en Chile, donde se obtienen cifras nunca antes vistas.

Los datos a los que tuvo acceso La Tercera corresponden a las titulaciones de pregrado, posgrado y programas de postítulo y diplomados del año académico 2025, que considera el periodo entre el 1 de marzo de 2025 y 28 de febrero de 2026. Para ello se consultó a las 131 instituciones vigentes a marzo de este año -43 Centros de Formación Técnica (CFT), 30 Institutos Profesionales (IP) y 58 universidades- y de ellas, 123 enviaron información. Las otras ocho no tienen titulaciones por estar en proceso de cierre.

De modo general, en 2025 en Chile se totalizaron 329.011 titulaciones, la cifra más alta desde que existen registros. Esto, acorde al SIES, representa un crecimiento del 8% respecto del año anterior, equivalente a 24.282 titulaciones más, consolidando cinco años consecutivos de aumento en la titulación total del sistema.

El pregrado alcanzó 238.716 titulaciones, lo que representa un 72,6% del total, con un alza anual del 5,5%. Mientras, el posgrado llegó a 22.424 graduaciones y creció un 5,2%, y los programas de postítulo y diplomados alcanzaron 67.871 certificaciones, con el mayor crecimiento anual entre los niveles de formación: un 18,9%.

“Estos datos son, sin duda, un avance. Que más personas concluyan sus programas de pregrado y posgrado siempre es una buena noticia para el país”, señala la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés. No obstante, agrega un dato adicional al informe: “Nuestro deber es mirar el panorama completo y abordar con urgencia los desafíos que nos muestra la evidencia: el 55% de quienes ingresan al sistema -incluyendo CFT, IP y universidades- no se titula oportunamente, con un margen de tres años, y nuestra tasa de titulación oportuna -o en tiempo esperado- es muy baja si la comparamos con el resto de países OCDE”. Y cierra: “Ello nos exige enfocar nuestros esfuerzos institucionales no solo en el acceso, sino en asegurar trayectorias formativas exitosas”.

En detalle, el informe señala que entre 2021 y 2025 la titulación total aumentó un 16,9%, impulsada especialmente por los programas de postítulo, que crecieron un 103,2% en esos cinco años, principalmente por la expansión de los diplomados.

En pregrado, en tanto, el aumento anual se explica principalmente por la formación técnico-profesional: las titulaciones en IP crecieron un 15,6% y en CFT aumentaron un 6,7%. En las universidades disminuyeron un 2,6% respecto de 2024.

“El crecimiento de la titulación en programas de formación técnica es consistente con el crecimiento de la matrícula que ha experimentado en los últimos años el subsector, apalancado en parte por los CFT estatales. Lo anterior se fortalece por la posibilidad de titulación intermedia que ofrecen algunos IP, acorde a las tendencias internacionales de optar por formaciones flexibles con alta empleabilidad. Es esperable que estas tendencias se mantengan a futuro, sobre todo si el subsistema TP hace adecuada lectura de las necesidades de formación corta y con empleabilidad clara”, dice Ramón Rubio, exrector del CFT Estatal de Los Ríos y hasta hace poco presidente del Consejo de Rectores de los Centros de Formación Técnica Estatales de Chile.

Nivel de formación20212022202320242025% variación 2021-2025% variación 2024-2025Distribución titulación 2025
Pregrado228.693225.942231.203226.341238.7164,4%5,5%72,6%
Posgrado19.39119.48522.24021.31422.42415,6%5,2%6,8%
Postítulo33.40746.03346.45357.07467.871103,2%18,9%20,6%
TOTAL281.491291.460299.896304.729329.01116,9%8%100%

En mayor detalle, las carreras técnico-profesionales representaron el 59,5% de las titulaciones de pregrado y crecieron un 11,1% en el último año, mientras que las carreras universitarias disminuyeron un 1,8%.

Otro cambio importante de destacar es en el tipo de formación. Por ejemplo, en 2025 las titulaciones de programas a distancia fueron el 25,1% de la titulación total y crecieron un 192,2% entre 2021 y 2025. Este impulso comenzó a verse tras la pandemia y las clases a distancia forzadas.

Las titulaciones de personas de 30 años o más alcanzaron el 42,7% del total, mientras que en 2025 las mujeres concentraron el 55,1% de la titulación total y el 54,6% de las titulaciones de pregrado. Esa participación, eso sí, cayó respecto de 2024 y persisten brechas en algunas áreas como STEM -acrónimo en inglés de Science (Ciencia), Technology (Tecnología), Engineering (Ingeniería) y Mathematics (Matemáticas)- de pregrado, las mujeres representaron solo el 18,9% de las titulaciones.

En posgrado, las graduaciones fueron mayoritariamente en programas de Magíster (94,7% del total), mientras que los doctorados alcanzaron 1.196 graduaciones.

Por otra parte, las certificaciones de postítulo y diplomados más que se duplicaron entre 2021 y 2025 (+103,2%), impulsadas principalmente por los diplomados. “Este crecimiento refleja una transformación en las trayectorias formativas de la población, con una creciente demanda por programas de actualización y especialización de corta duración, especialmente entre personas que ya participan del mercado laboral”, se lee en el informe del SIES.

Áreas y regiones

Por área del conocimiento, la titulación de pregrado 2025 se concentró en Tecnología (27,8%), Administración y Comercio (22,5%) y Salud (16,8%) y respecto de 2024 casi todas las áreas aumentaron sus titulaciones. El informe destaca Tecnología (12,1%), Agropecuaria (11,0%) y Humanidades (13,3%). En contraste, Salud registró una disminución anual del 3,9%, profundizando la caída acumulada del 10,2% observada entre 2021 y 2025.

En universidades, las carreras de pregrado con mayor número de titulaciones en 2025 fueron Psicología (8.212), Ingeniería Comercial (7.256) e Ingeniería Civil Industrial (6.607). Considerando las 30 carreras con 1.000 o más titulaciones en 2025, sólo 11 de ellas incrementaron sus titulaciones en el último año, siendo las mayores alzas las de carreras como Pedagogía en Educación de Párvulos (57,3%), Medicina Veterinaria (27,5%), Psicología (19,4%) e Ingeniería Civil en Computación e Informática (8,5%).

El área de Educación, donde la falta de profesores proyectada para Chile se ha transformado en crisis, acumula una disminución del 24,3% en sus titulaciones de pregrado en los últimos cinco años. En el caso de las pedagogías, el año pasado se lograron 10.598 titulaciones, siendo las más masivas las de Pedagogía en Educación de Párvulos (2.334), Pedagogía en Educación Diferencial (1.779), Pedagogía en Educación de Básica (1.089), Pedagogía en Educación Física (1.002) y Pedagogía en Idiomas (1.001). Respecto de 2024, se aprecia una baja general de las pedagogías en un -4,1%.

Solange Tenorio, rectora de la UMCE, dice al respecto que en la última década se ha evidenciado “una disminución significativa en el ingreso a las carreras de pedagogía, lo que naturalmente ha impactado en la cantidad de titulados en estas carreras. Esta situación responde a múltiples factores, como el aumento de los requisitos de acceso a pedagogías, la limitada capacidad para implementar las políticas de acompañamiento a profesores y educadores que ingresan a la vida profesional, en contextos cada vez más complejos para el ejercicio de la profesión, entre otros elementos”. Sin embargo, también destaca que persiste el interés en estas carreras: “De hecho, entre quienes fueron seleccionados en programas de pedagogías este año, el 93% los tenía entre sus tres primeras preferencias“.

“Fortalecer las pedagogías es un desafío estratégico y urgente para nuestro país, porque la educación es esencial para el desarrollo humano y es el principal camino para que Chile progrese cultural y productivamente. Cualquier política de mejora educativa, e incluso de crecimiento, debería considerar este factor“, agrega. En ese desafío, considera fundamental el trabajo articulado entre el Estado, el Congreso y las universidades como la UMCE.

Al ver la realidad regional, se concluye que la RM tuvo el 77% de las graduaciones de posgrado y el 57% de la titulación total del sistema.

5 tendencias que están transformando la educación en Chile

La educación chilena está viviendo un proceso de transformación marcado por nuevos desafíos sociales, tecnológicos y culturales. Hoy, los establecimientos educacionales ya no sólo buscan mejorar resultados académicos, sino también construir comunidades más integrales, fortalecer el bienestar socioemocional y preparar a los estudiantes para desenvolverse en entornos cada vez más cambiantes.

En este nuevo escenario, expertos coinciden en que el foco dejó de estar únicamente en incorporar tecnología al aula y pasó a centrarse en cómo generar experiencias de aprendizaje más significativas, humanas y conectadas con las necesidades reales de las comunidades educativas.

“Estamos viendo una evolución profunda en la manera de entender la educación. Hoy los colegios buscan proyectos educativos más integrales, donde innovación, convivencia y bienestar cohabiten de manera articulada”, explica Cristian Gúmera, director de Productos de Santillana Chile.

Ante este escenario, estas son algunas de las principales tendencias que hoy están redefiniendo el panorama educativo en Chile:

1. La convivencia escolar y bienestar socioemocional se convierten en parte del corazón educativo

La convivencia escolar dejó de ser vista como un área complementaria y pasó a instalarse como un componente esencial para el aprendizaje. En los tiempos actuales, donde la violencia social ha llegado a muchas aulas, el bienestar emocional, la participación y el sentido de pertenencia son prioridades para muchas comunidades educativas.

Programas e iniciativas enfocadas en fortalecer la cultura escolar están tomando cada vez más relevancia, especialmente frente a desafíos como la salud mental, la resolución de conflictos y la construcción de entornos seguros para estudiantes, docentes y toda la comunidad educativa.

Además, cada vez más establecimientos están incorporando estrategias orientadas al desarrollo de habilidades como la empatía, la autorregulación, la colaboración y la resiliencia, entendiendo que estas competencias son fundamentales tanto para el aprendizaje como para la vida futura de los estudiantes.

2. Inteligencia Artificial con foco pedagógico y pensamiento crítico

La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en educación abrió nuevas oportunidades, pero también importantes debates sobre su uso responsable dentro de las salas de clases.

La tendencia actual apunta hacia herramientas diseñadas específicamente para el aprendizaje, con enfoques pedagógicos que promuevan el razonamiento y no simplemente la entrega automática de respuestas. Bajo esta mirada, comienzan a ganar espacio modelos inspirados en el método socrático, donde la IA acompaña a los estudiantes mediante preguntas, reflexión y pensamiento crítico.

En este contexto, algunas propuestas educativas -como Compartir o Sumun, ecosistemas impulsados por Santillana– avanzan hacia modelos que integran inteligencia digital, rutas pedagógicas y herramientas orientadas al desarrollo integral de los estudiantes.

“La IA en educación no debe reemplazar el proceso reflexivo. Su valor está en acompañar, orientar y potenciar el aprendizaje de manera consciente y segura”, comenta Cristian Gúmera.

3. Menos pantallas y más tecnología al servicio del aprendizaje

Otra de las grandes tendencias es la evolución del concepto de tecnología educativa. Hoy, el debate ya no se centra únicamente en la cantidad de dispositivos presentes en la sala de clases, sino en cómo la tecnología aporta valor real al proceso educativo.

La trazabilidad de los aprendizajes, los reportes en tiempo real y el análisis de datos están permitiendo a docentes y equipos directivos tomar decisiones más oportunas y personalizar la enseñanza según las necesidades de cada estudiante. “Hoy vemos una tendencia hacia menos pantallas y más herramientas que permitan comprender mejor cómo aprenden los estudiantes”, destaca el profesional de Santillana Chile.

4. LEC como centro del aprendizaje

Otra tendencia que hoy toma fuerza en Chile es la revalorización de la lectoescritura y comunicación (LEC) como una habilidad transversal y fundamental para el aprendizaje en todas las asignaturas.

Expertos advierten que la comprensión lectora, la capacidad de argumentar, interpretar información y comunicar ideas son competencias clave no sólo para el área humanista, sino también para las competencias científicas y matemáticas, marcando el desarrollo integral de los estudiantes; especialmente en el contexto actual en que la sobreinformación y el consumo acelerado de contenidos es parte del panorama mundial.

5. Avance hacia culturas educativas más integrales

La transformación educativa también está impulsando cambios culturales dentro de las comunidades escolares. Los establecimientos enfrentan hoy el desafío de actualizar sus proyectos educativos para responder a nuevas expectativas sociales, tecnológicas y formativas.

Esto implica integrar innovación, convivencia, bienestar y desarrollo académico en una misma visión institucional, promoviendo culturas escolares más coherentes, participativas y sostenibles.

SUMUN: Un ecosistema que refleja las nuevas tendencias educativas

En medio de este escenario de transformación, comienzan a surgir ecosistemas educativos que buscan responder de manera integral a los nuevos desafíos de la educación chilena. Uno de ellos es SUMUN, desarrollado por Santillana y que próximamente será lanzado en Chile, cuya propuesta recoge varias de las tendencias que hoy están marcando la evolución del aprendizaje.

El ecosistema se articula sobre tres pilares: Inteligencia Digital, enfocada en arquitectura del aprendizaje y rutas pedagógicas; Menos Pantallas Más Tecnología, promoviendo un uso más estratégico y consciente de las herramientas digitales; y Cultura de la Evolución, orientada al crecimiento y desarrollo continuo de las comunidades educativas.

A esto se suma una mirada transversal sobre el desarrollo socioemocional, entendiendo que el bienestar, la convivencia y las habilidades humanas son parte esencial del proceso educativo y no elementos aislados dentro del currículum.

“Las soluciones educativas más innovadoras son aquellas que logran equilibrar tecnología, acompañamiento humano y propósito pedagógico”, comenta Cristian Gúmera. “Hoy las comunidades escolares buscan herramientas que no sólo digitalicen procesos, sino que ayuden a construir mejores experiencias de aprendizaje y culturas educativas más sólidas”, destaca el experto.

Otorgan más de 200 becas para fortalecer la educación artística a lo largo de Chile

Más de 200 becas en diplomados a lo largo de todo el país, entregó el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Programa Nacional de Desarrollo Artístico en la Educación (PNDAE). La iniciativa busca acompañar y fortalecer la labor de docentes, artistas, agentes culturales y educadores, con el fin de reconocer su rol para asegurar el acceso de niñas, niños y adolescentes a experiencias artísticas significativas.

Desde la Región de Tarapacá hasta la Región de Aysén, los diplomados impulsados junto al Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECh) permiten acceder a formación adaptada a las realidades y necesidades locales. Los programas abarcan desde la especialización pedagógica hasta la mediación lectora y la gestión cultural, con el propósito de enriquecer la práctica educativa y fortalecer a quienes llevan el arte a las aulas y comunidades.

En paralelo, junto a la OEI, se desarrolla el Diplomado en Educación Artística del Presente, que pone el acento en debates de nuestro tiempo como el feminismo, ecología y transformación de estructuras de poder. Bajo la coordinación pedagógica del colectivo Pedagogías Invisibles, combina espacios de reflexión teórica, análisis crítico y desarrollo de propuestas prácticas que vinculan el trabajo artístico con las realidades sociales, culturales y educativas de Chile.

El equipo docente está compuesto por especialistas nacionales e internacionales de reconocida trayectoria, quienes aportan miradas diversas para repensar la educación artística como un espacio crítico, inclusivo y transformador.

Formación especializada desde el norte a la Patagonia

Los diplomados partieron en agosto de 2025 en las regiones de Tarapacá, Atacama, O’Higgins, Ñuble, Los Lagos y Aysén.

En tanto en la Región de Coquimbo la Universidad de La Serena dictará el Diplomado en Gestión Cultural con menciones en Educación Artística y Mediación Lectora. La modalidad será semipresencial y presencial con clases los sábados durante el mes de noviembre. Se entregaron 25 becas, gracias al financiamiento conjunto de los Departamentos de Educación, Fomento y Ciudadanía del Ministerio de las Culturas.

¿Cómo mejorar la educación más allá de los ciclos políticos?

Para lograr mejoras significativas en el aprendizaje de niñas y niños en etapas tempranas, los proyectos y estrategias educativas requieren continuidad. Un ejemplo virtuoso en este sentido lo representa el Plan Nacional Sumo Primero, impulsado por el Ministerio de Educación y el Laboratorio de Educación del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile (CMMEdu), el cual busca propiciar cambios profundos en la forma en que los escolares chilenos aprenden matemáticas.

Mediante un método japonés probado con éxito en Indonesia, Tailandia y México, entre otros países, el Plan Nacional Sumo Primero se basa en la colección de textos “Sumo Primero”, que corresponde a una adaptación de los textos japoneses Study with your friends: mathematics for elementary school, desarrollados por el profesor Masami Isoda de la Universidad de Tsukuba y la editorial Gakko Tosho Co. En Chile, la adaptación fue realizada por el CMMEdu junto con expertos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Soledad Olivares, profesora de Educación General Básica en el colegio Mosaicos de Arica, trabaja con la colección “Sumo Primero” desde 2020. Para ella, los textos han generado un cambio en la forma en que sus estudiantes asimilan los contenidos: “‘Sumo Primero’ logra que los niños y niñas aprendan la materia que estamos tratando de forma mucho más fluida, ya que está enfocado en el desarrollo de habilidades, más que solo en la memorización”.

El diseño y presentación de los contenidos, incluyendo imágenes y otros recursos gráficos que se repiten desde el texto de 1º hasta el de 6º básico, es otro punto destacable. “El hecho de ser una serie hace que los alumnos vayan relacionando año a año lo aprendido. Incluso si cambian de profesor, los niños van a poder seguir aprendiendo matemáticas de la misma manera”, agrega Olivares.

“Bajo la filosofía de Sumo Primero, pasar de una multiplicación de números naturales a una multiplicación de fracciones ocurre de manera muy natural. Sin embargo, para lograrlo, necesito que cuando el profesor enseñe a multiplicar fracciones sepa cómo los niños de cursos previos construyeron la multiplicación de números naturales”, opina Daniela Rojas, investigadora del CMMEdu y coordinadora del Plan Nacional Sumo Primero.

Cambio de paradigma

La colección de textos Sumo Primero comenzó a desarrollarse en 2019. María Isabel Baeza, quien se desempeñaba como coordinadora Estándares y Evaluación del Mineduc en aquel entonces, recuerda: “De los textos originales japoneses nos llamó la atención el tratamiento de las matemáticas, el cual privilegiaba la adquisición de la habilidad por sobre la memorización, y lo profundo que avanzaban desde una progresión muy lógica y coherente”.

De esta forma, Sumo Primero permitió abordar uno de los problemas históricos de la educación en Chile: la falta de continuidad en el uso de materiales, con una misma línea metodológica, a lo largo de distintos ciclos escolares.

Nicolás Cataldo, ministro de Educación, expresa la importancia de que políticas educativas como esta trasciendan los gobiernos de turno. “El Plan Nacional Sumo Primero, que es parte de la estrategia de Reactivación de la Matemática del Mineduc, tiene una mirada de trayectoria, y para que este aprendizaje sea efectivo es condición fundamental el desarrollo y consolidación de políticas educativas con mirada de mediano y largo plazo, capaces de sostenerse y desarrollarse más allá del ciclo de una administración gubernamental”, explica.

Contar con una colección coherente de libros también favorece a los docentes. “Los textos escolares no solo son un apoyo para su labor; también aprenden de ellos. Cambiar libros y metodologías de enseñanza cada cierto tiempo implica un esfuerzo enorme para los profesores. Para que un libro sea una herramienta efectiva de formación, para los alumnos y para los docentes, es fundamental darle continuidad en el tiempo», explica Salomé Martínez, directora e investigadora del CMMEdu.

Para María Isabel Baeza, quien hoy continúa participando del proceso de apoyo docente de Sumo Primero que se está realizando en todo el país, una de las grandes virtudes que posee esta metodología es que permite trabajar las cuatro habilidades que se debieran adquirir en la asignatura de matemáticas: representar, resolver problemas, modelar, y argumentar y comunicar. 

“Antes de Sumo Primero, los profesores de matemáticas no estaban acostumbrados a dejar que los niños y niñas argumenten, a que descubrieran cuál es el procedimiento matemático que se debe emplear en cada caso. Esta colección propicia que sean los propios estudiantes quienes vayan forjando y descubriendo estos conocimientos. Es un cambio de paradigma muy grande”, sostiene.

Además de la colección de textos, el plan –que busca impactar a 1.350.000 estudiantes a lo largo de todo Chile de aquí a 2026– incorpora el uso de IA para apoyar la labor docente y un programa de formación nacional para más de 30 mil profesores, con el respaldo y participación de diversas universidades y Servicios Locales de Educación Pública, SLEP a lo largo de todo el país.