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¿Cómo la pandemia modificó a los estudiantes de la educación superior?

La pandemia por el Covid-19 para la educación, afectó en la formas de enseñanza. Según señala La Tercera: “

Sobre los estudiantes afirmó sobre la evaluación: “cerraron sus últimos años escolares a través de una pantalla o, al mismo tiempo, dando sus primeros pasos universitarios de esa manera. Eso hasta que la presencialidad volvió a ser la norma.

Después de la pandemia la mayoría de las universidades se vieron enfrentadas al desafío de adecuar y adaptar su funcionamiento a los cambios tecnológicos y de comportamiento que experimentaron las comunidades educativas. Esto se tradujo en nuevas metodologías de enseñanza, de evaluación y en algunos casos, una nueva concepción de la enseñanza-aprendizaje”, explica el jefe de División de Educación Universitaria de la Subsecretaría de Educación Superior, Thomas Griggs.

A modo de ejemplo, la vicerrectora de Pregrado de la U. de Talca, Paula Manríquez, detalla que con el regreso presencial “quedó en evidencia que las clases expositivas por sí solas no son suficientes para mantener la atención”, complementando que las metodologías de mayor interacción son las más valoradas por los jóvenes. Esto se replica en la U. de Santiago, donde según la vicerrectora Laura Calderón, tras la pandemia “se valora mucho más la presencialidad y la interacción con sus profesores”.

Pero, ¿cuánto ha mutado la enseñanza en la educación superior?

La mayoría de las instituciones consultadas por La Tercera indican que han hecho más capacitaciones docentes no solo en el ámbito tecnológico -esperable por el aterrizaje forzoso de las pantallas- sino en la innovación de enseñanzas.

Un ejemplo de esto se plantea en la U. Finis Terrae, cuyo director de Trayectorias Estudiantiles, Iván Sandoval, indica que se están usando “enfoques innovadores como el juego, la colaboración, el trabajo en equipo y las aulas invertidas”.

Programaciones más flexibles y opciones horarias que permitan compatibilizar el trabajo con los estudios y la vida familiar fueron los mayores cambios en la Academia de Idiomas y Estudios Profesionales (AIEP), según explica la directora nacional de Escuelas, María Rojas. Esta decisión, agrega, se hizo en base al perfil del estudiante técnico profesional.

En el caso de la U. de Tarapacá, el director de Docencia, Carlos Leiva, dice que se instauró un “nuevo modelo pedagógico”, donde se integraron estrategias como el aprendizaje de servicio, que se define como un método donde los estudiantes aplican sus contenidos en contextos reales mediante servicios entregados a socios comunitarios.

También ha cambiado la naturaleza punitiva de las evaluaciones. En algunos casos, ahora los profesores deben focalizar la instancia como una oportunidad de aprendizaje, analizando los motivos de la falla y así “generar un proceso de seguimiento del aprendizaje y salvar las deficiencias en lugar de sólo poner una nota” señala Leiva.

Mientras, en la U. de Concepción, la directora de Docencia, Carolyn Fernández, pone énfasis en las asignaturas prácticas que durante la pandemia fueron sustituidas por simuladores, los que ahora permanecieron como complemento. “Los estudiantes pueden ensayar en ambiente simulado y llegar más preparados al contexto real”.

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