REPORTAJES

Instituto Alonso de Ercilla: Educar con fe

By 23 mayo, 2017 No Comments

            La identidad de este colegio subyace en mantener la excelencia académica como también resaltar los valores de las personas según la fe católica, y así  desempeñarse en distintos ámbitos de la sociedad. Lograr un progreso colectivo y social; como dice el lema del IAE: “Virtuosos ciudadanos y buenos cristianos”.

 

El Instituto Alonso de Ercilla es un establecimiento educacional perteneciente  a la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE). Nace en  1919, ubicada primeramente en la calle Catedral 2019, de la mano del sacerdote español Angel León y Sanz, pero 10 años más tarde los Hermanos Maristas se hacen cargo del establecimiento cuyo enfoque educacional se basa en la excelencia académica, la fe y sus principios evangélicos. Desde su creación fue sólo para hombres hasta el año 2006 cuando se incorporaron las mujeres. Este instituto ha estado los últimos 10 años dentro de los primeros lugares en los puntajes de la PSU.

           

            “Creo que es muy importante formar a una persona integral para la sociedad, no una persona sólo competente intelectualmente; una persona que sea honesta, que sea transparente que cuide el bien de los demás. Yo creo que ese es uno de los aportes relevantes de los alumnos de este colegio. Los ‘chiquillos’ tienen una buena base intelectual y también valórica. Lo importante para nosotros es ver como eso se pone en juego en el mundo laboral. Nuestro afán es orientarlos desde esa perspectiva, independiente de la carrera que elijan. Que sean un testimonio de verdad; del evangelio, y los que no son creyentes, por lo menos un testimonio de honestidad, de hacer las cosas bien y ser un ejemplo para el prójimo”, dice Jorge Rodríguez, Vicerrector del Instituto Alonso de Ercilla.

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Los Hermanos Maristas llegaron a Chile el año 1911, precisamente a la región de Valparaíso. Es una congregación que entre sus propósitos pretende armonizar la fe, cultura y la vida mediante la educación. La familia Marista fue fundada en Francia el 2 de enero de 1817 por el canonizado sacerdote  San Marcelino Champagnat. No obstante, no se definen como clérigos; no se aceptan como profesores a quienes tengan aspiraciones al sacerdocio, esto para cerciorar que el docente tenga aptitudes para la misión de educar.

 

Según el Vicerrector, la solidaridad es uno de los principales motores de este lugar, es parte importante del sistema educativo ya que fomenta la preocupación por el bienestar del prójimo cualquiera sea su procedencia. Nos cuenta: “Se realizan inserciones rurales. Los terceros medios por ejemplo, van una semana a trabajar al campo, los cuartos medios van a las zonas de la periferia a ayudar; en cada nivel hay una actividad solidaria  que forma parte del programa de estudio también. Todo esto con el propósito de ayudar, mostrarles otra realidad a los alumnos para que sean más concientes. Tratando de fomentar la acción de bien para con la sociedad”.

 

            La orientadora del Instituto Alonso de Ercilla, Macarena Ruiz nos argumenta que: “Aquí se educa en la fe, pero desde la perspectiva Marista, que es mucho más cercana, humana. Es educar a los niños para que se comprometan con lo suyo y con lo de los demás, creo que eso hace una diferencia importante, así tenemos alumnos y ex alumnos profesionales comprometidos con lo que hacen y con la identidad Marista”.

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Pese a las movilizaciones el colegio sigue siendo requerido por los padres, y su calidad en la enseñanza no ha disminuido, lo que no significa que una realidad nacional les sea indiferentes, ni para las autoridades ni para el alumnado. Macarena Ruiz nos profundiza: “No nos ha afectado en el sentido de matrículas. Yo creo que los alumnos se han sensibilizado con la realidad del país; toda la sociedad en general se ha sensibilizado con la enorme brecha que hay entre el sector público y colegios como estos, que son pagados y que tienen más recursos. Nuestros alumnos son de familias que con esfuerzo tienen a sus hijos aquí, se comprometen con su trabajo académico y con el colegio, saben que hay un costo importante a nivel familiar para estar en un lugar con estas características. Eso creo que es lo más notorio acá, la sensibilización”.

 

Algunos datos relevantes de este instituto: se creo la famosa Gran Orquesta Escolar IAE con 120 instrumentos y alrededor de 100 voces en el coro. También se creo el Centro de Alumnos Ercillano, uno de los primeros en Santiago. Aquí además se dieron los primeros pasos del movimiento Scout. Y hace poco, el 2006 luego de 98 años de ser un Instituto masculino se transformó en mixto, claro, con toda una preparación detrás. Macarena la orientadora nos cuenta: ” Fue complejo. Nos propusimos que las niñas no llegaran así de un momento a otro y  que fuera sólo eso; un cambio superficial. Empezamos con un proyecto de coeducación, de igualdad de oportunidades con enfoques de género, y eso ha sido complejo porque el colegio tenía una historia masculina, y si ya la sociedad chilena es machista, imagínate en un colegio de puros hombres en el que, incluso, por mucho tiempo solo había profesores de sexo masculino. Yo creo que las primeras alumnas sufrieron un poco y  pagaron los costos del sesgo machista, pero lo positivo es que las niñas han sido un tremendo aporte en el sentido  de las relaciones entre compañeros, la conducta; saber moderarse”.

 

“El enfoque es cómo esforzarse curricularmente para ofrecer las mismas oportunidades a los niños y niñas, pero respetando la identidad de cada uno. Eso es complejo, pero todo fue analizado. Se generó un debate casi tres años antes y se llevó a cabo una votación entre apoderados y profesores para decidir si se integraban o no las mujeres. Se promulgó la sensibilización del lenguaje, ya que este tiene mucho sesgo de género, entonces por ejemplo un profesor dice: – que levante la mano ‘la niña’ o ‘el niño’ que quiere responder -. Y hasta ahora se sigue trabajando en ello”. Dice la Orientadora.

 

Quienes integran este establecimiento dicen que tiene carisma, ese de ser una persona con valores católicos para utilizarlos en el desarrollo social y laboral para concluir en el bienestar común. La historia y los resultados a nivel académico lo respaldan.

 

Por Matías Castillo.

 

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